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Tenemos que detenernos y despejar la mente


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“En Oriente, a la mente la llaman la loca de la casa porque está constantemente saltando de un lado a otro, del pasado al futuro, desperdiciando la única oportunidad de disfrutar el presente. Precisamente, la práctica del mindfulness supone un cambio de actitud, un entrenamiento para que la loca vuelve a encontrar su eje”, explica la licenciada Marina Lisenberg, psicóloga y especialista en mindfulness, que en castellano podría traducirse como atención.

“Es aceptar y vivir plenamente el ahora. Estar presente y atento, sin juzgar, disponible, receptivo… Es la atención consciente, momento a momento, es estar con nosotros mismos recobrando la dimensión del ser. Sentir mi piel y mi respiración, y el intercambio entre el adentro y el afuera. Es permitirnos calmar nuestra mente y dejar que descanse apoyada en la respiración”, aclara.

Lisenberg está a cargo del módulo Mindfulness de la Diplomatura Universitaria en Medicina Integrativa de la Universidad de Belgrano.

“En ese nivel de conciencia es posible concentrarse en cualquier actividad que uno realice, desde lavarse los dientes, sacar la basura, ducharse, hacer compras, leer un libro, comer, acariciar a un hijo, lavar los platos. En ese momento, la actividad es lo único que cuenta, a lo que nos entregamos por completo. Si uno está concentrado poco importa qué está haciendo. Las cosas más triviales, como las más importantes, toman una nueva dimensión de realidad, porque están plenamente ocupadas por la propia atención. No es algo nuevo…”

–¿Dónde nace?

–Proviene del budismo y existe desde hace 2500 años como práctica contemplativa para lograr la concentración y la expansión de la atención. No es un descubrimiento contemporáneo, pero podemos considerarla una capacidad que todos tenemos aunque raramente la utilicemos. Está derivada de una palabra en idioma palí que tanto puede significar mente como corazón. Sin embargo, la palabra inglesa tampoco tiene una traducción exacta, pero podría entenderse como mente plena, atención plena o meditación consciente.

–¿Cómo llega a Occidente?

–Uno de los introductores de la práctica en Occidente es Jon Kabat-Zinn, médico estadounidense estudioso de la cultura y las terapias orientales. Comenzó su tarea en 1979, en el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts, buscando un programa para reducir el estrés crónico. Pero no era sólo el estrés: en ese momento el VIH comenzaba a ser pandemia y eran cada vez más frecuentes los ataques de pánico. En sus investigaciones, Kabat-Zinn descubrió que la meditación consciente también aceleraba el proceso curativo de los enfermos de psoriasis que eran tratados con rayos ultravioletas. Los pacientes ingresaban en una cámara donde recibían los rayos y Kabat-Zinn trabajó con dos grupos: uno siguió el tratamiento clásico, pero el segundo practicó mindfulness durante la exposición. Los meditadores se curaron en un tiempo cuatro veces menor que los del primer grupo. Kabat-Zinn suele decir que la mente es como un paracaídas.

–¿Por qué?

–Porque el paracaídas es un artefacto diseñado para resolver situaciones difíciles y por eso debemos tenerlo siempre en perfectas condiciones y conocer muy bien su manejo. Con la mente pasa algo parecido, también debemos conocerla y mantenerla siempre concentrada y atenta. Entonces los resultados son extraordinarios. Yo agrego que la mente es como un músculo que debemos mantener en estado, entrenado.

–¿En qué consiste la práctica de mindfulness?

–En observar, percibir y actuar interpretando las situaciones cotidianas con una mirada más totalizadora. En dejar de lado las autocríticas, los juicios valorativos y las excusas. Tenemos que detenernos y despejar la mente y así poder explorar lo que pasa en nuestras vidas, sostener la atención momento a momento e ir desenredando pensamientos, emociones y circuitos de conocimiento automatizados.

–¿Qué es la diplomatura universitaria en medicina integrativa?

–Una disciplina que busca combinar lo mejor de las prácticas de la medicina convencional y las complementarias para tratar al hombre como una unidad mente-cuerpo. La carrera abarca 17 módulos, que comprenden, entre otros, medicina tradicional china, naturista, homeopatía, medicina del dolor, osteopatía, reiki y mindfulness, por supuesto.

–¿Algún proyecto?

–Mi sueño es que la práctica de mindfulness se incorpore a la educación desde los primeros años. Así formaríamos generaciones con mayor capacidad para prestar atención, concentrarse, calmarse, manejar impulsos y reacciones y resolver problemas. Tener más conciencia de sí mismos y una mente más abierta al diálogo, al conocimiento, a su manera de relacionarse con los demás y al medio ambiente.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/1243108-tenemos-que-detenernos-y-despejar-la-mente

Photo by bruce mars from Pexels

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